Aprender a bailar con Jesús en las olas

“Si tú quieres puedes curarme” (Mc 1,40).

Estas palabras son las que llegan a resonar en mi corazón cuando en el día a día, con las relaciones con familia, amigos, compañeros o alguna persona dice algo que me lastima, o una acción del prójimo me hiere y se llega a turbar mi paz.

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Al clamar a Jesús con estas palabras he llegado a recibir su respuesta en el corazón, una respuesta llena de amor que llega a esas heridas y me dice: “sí quiero, sana!" (Mc 1, 41).


Si bien con esta respuesta de Jesús me siento reconfortada y me fortalezco, he encontrado que para de verdad abrazar sus palabras junto con su compasión y su amor, me pide llevar a cabo saltos de fe; me pide llevar a cabo conversaciones que pueden conllevar tristeza, dolor, que necesitan enfrentarse a miedos e inseguridades.


Estos “saltos” como hoy los veo, poco a poco implican destruir los miedos que me alejan del sueño que Dios tiene para mí, ya que forman parte del proceso de Dios, que como el Alfarero, busca forjarme bella y que de verdad me sienta totalmente am